Entre dos urnas
La semana ha quedado encajada entre dos citas. Brasil e Israel acaban de votar y Estados Unidos lo hace mañana, en unas elecciones de medio mandato que se presentan como una prueba de resistencia institucional. Francia tiene la presidencial a seis meses y España, las generales convocadas para el 29 de noviembre. Casi toda la producción de los think tanks ha girado en torno a una misma pregunta: qué sostiene a una democracia cuando se resquebraja la confianza en sus procedimientos.
Las respuestas no coinciden, y ahí está lo interesante. Unos piden fe en las instituciones; otros señalan a quien quiere desacreditarlas; algunos proponen bajar a lo local, donde la confianza todavía resiste. Mientras tanto, el sector sigue moviéndose: relevos, cumbres y foros que dicen tanto como los informes.
La víspera americana
En Washington, dos institutos de signo distinto se han dirigido al votante con registros muy diferentes. En Brookings, Elaine Kamarck y Darrell West repasan las viejas tretas electorales y las salvaguardas que las neutralizan: avisos falsos, candidatos señuelo, falsas alarmas en los colegios, todo ello abaratado ahora por las herramientas digitales. Enfrente sitúan la cadena de custodia, las máquinas desconectadas de la red y las auditorías con papeleta. Explican, además, por qué el recuento da vuelcos durante la noche: no es fraude, sino el distinto ritmo del escrutinio rural y urbano. Es pedagogía institucional en estado puro, escrita para que el lector confíe en el sistema.
El Center for American Progress mira en otra dirección. Ben Hovland y Emma Hulbert advierten de que las acusaciones infundadas de la Administración Trump podrían servir de pretexto para impugnar los resultados. Sus datos desmontan el relato del fraude: en Nevada, los 185 nombres señalados como no ciudadanos resultaron ser ciudadanos, y en todo el país apenas unas 156 personas han sido acusadas de delitos de voto. Brookings tranquiliza; CAP alerta. Ambos quieren proteger la elección, pero cada uno dibuja un público y un adversario distintos.
Desde Madrid llega la mirada exterior. Charles Powell, director del Real Instituto Elcano, firma en primera persona siete motivos para un optimismo moderado sobre la democracia norteamericana: la organización descentralizada del voto, la inercia de la burocracia civil y militar, los tribunales, el federalismo, las grandes ciudades, la diversidad empresarial y la sociedad civil. Cada razón llega con sus límites, de modo que el optimismo se parece más a un inventario de contrapesos que a un pronóstico. Entre ellos figuran las universidades y las organizaciones civiles, es decir, el ecosistema al que pertenecen los propios think tanks.
Ganar no basta
La otra mitad de la semana se ha escrito después del escrutinio. Fabian Zuleeg, director del European Policy Centre, celebra las derrotas de Orbán y Vučić, pero recuerda que derrotar a los iliberales no es derrotar al iliberalismo. El daño a los contrapesos tarda en repararse y las redes iliberales siguen activas fuera del poder. Su receta es reconstruir instituciones, combatir la corrupción y dar resultados tangibles. Es la continuación natural de lo que su colega Goran Buldioski defendía la semana pasada: el conocimiento sobre el iliberalismo ya existe; ahora toca la fase de obra.
Brasil ofrece el caso práctico. La oficina de la Fundación Konrad Adenauer analiza en Diálogo Político la remontada de Lula, que ganó con el 51,79 % de los votos frente a Flávio Bolsonaro después de ir por detrás en la primera vuelta. Los autores atribuyen la victoria a la movilización y a un discurso centrado en la defensa de la democracia, pero dejan dos avisos: el PL sale reforzado en el Congreso y Bolsonaro no ha reconocido el resultado.
En Israel, el problema es la sospecha. El Israel Democracy Institute explica la investigación abierta sobre una posible financiación extranjera en las elecciones del 27 de octubre: qué delitos podrían existir, quién puede investigarlos y por qué las impugnaciones siguen una vía separada que no retrasa la constitución de la Knesset. El texto es jurídico, pero el asunto resuena en el sector: la acusación de dinero extranjero es también un arma habitual contra los think tanks.
Francia aporta el diagnóstico más inquietante. Bruno Cautrès describe en el Institut Montaigne un país entre la polarización y el estupor tras las manifestaciones del 17 de octubre y los saqueos que las siguieron. Los extremos suman cerca del 52 % de la intención de voto, y el 77 % entre los jóvenes. Casi la mitad de los franceses duda de la sinceridad de los resultados electorales. Es la misma grieta que preocupa a Brookings y a CAP, a seis meses de una presidencial.
Volver a lo local
Si la confianza se pierde arriba, quizá haya que buscarla abajo. Daniel Stid plantea en el American Enterprise Institute una pregunta incómoda para los grandes donantes: ¿puede la filantropía pro democracia pasar de bloquear a construir? A su juicio, esa filantropía se ha volcado en frenar amenazas y defender las instituciones nacionales, y debería reorientarse hacia la cultura cívica local y presencial. Los datos de Gallup le dan argumentos: solo uno de cada tres estadounidenses confía en el Gobierno federal, frente al 55 % que confía en los estatales y el 67 % en los locales. Admite que el rendimiento de esa apuesta se mediría en décadas. Que lo diga un investigador del AEI tiene su miga, porque esos mismos donantes sostienen a buena parte del sector.
Demos pone la evidencia empírica desde el Reino Unido. Flynn Devine y Hannah Perry han estudiado cómo se rompe la información local en los conflictos por el alojamiento de solicitantes de asilo en Dudley, Epping Forest y Gran Mánchester. Con grupos de discusión, entrevistas y más de medio millón de publicaciones en redes, muestran que los vacíos informativos se llenan de rumores y de odio, y que los administradores de grupos de Facebook acaban ejerciendo de editores. Proponen reconstruir la comunicación local como parte de la descentralización. El método, mixto y replicable, interesa tanto como las conclusiones.
Movimientos en el sector
En España, Reformismo 21, el think tank que el PP creó en 2023, estrena presidente. Según Libertad Digital, Gabriel Elorriaga toma el relevo tras la muerte de Pablo Vázquez este verano. Antiguo subdirector del gabinete de Aznar y responsable del programa electoral de 2004, Elorriaga es además vocal de FAES. El nombramiento llega en plena precampaña y vuelve a cruzar las trayectorias de las dos fundaciones del centroderecha.
El Foro Económico Mundial puede vivir un cambio todavía más visible. Reuters informa de que Christine Lagarde dejará el BCE el 7 de febrero, nueve meses antes de acabar su mandato, para poder pronunciarse sobre asuntos políticos, y la sitúa de nuevo como probable sucesora de Klaus Schwab. El consejo de fundación del Foro se reúne hoy. Si el nombramiento se confirma, el FEM acentuaría su perfil de espacio de poder antes que de centro de análisis.
Fuera de Occidente, dos encuentros muestran modelos opuestos. En Cotonú, la African Capacity Building Foundation reunió del 28 al 30 de octubre a cerca de 300 participantes de más de 50 países en la duodécima Africa Think Tank Summit, dedicada esta vez a la reforma del sector eléctrico. En China, el China Institute of International Studies coorganizó en Xiong'an un Foro de Gobernanza Global con delegaciones de 97 países y organismos. Arran Hope lo describe en la Jamestown Foundation como un escaparate propagandístico en la ciudad Potemkin de Xi, en el que intervino el Centro de Estudios del Pensamiento Diplomático de Xi Jinping con un informe muy crítico con Estados Unidos. Son dos maneras de entender una red de think tanks: como espacio de cooperación sostenido por donantes o como altavoz de la diplomacia de un Estado.
Esta semana destacamos…
Brookings (Kamarck y West): «How dirty tricks harm, and institutional safeguards protect, the integrity of US elections».
Elcano (Powell): «Siete motivos para ser (moderadamente) optimistas».
EPC (Zuleeg): «Defeating illiberals is not the same as defeating illiberalism».
Institut Montaigne (Cautrès): «Entre polarisation et sidération».
AEI (Stid): «Can Democracy Funders Go from Blocking to Building?».
Demos (Devine y Perry): «Fill the Void».
La Revista de opinión del Observatorio de Think Tanks recoge cada semana lo que publican y debaten los principales institutos de ideas del mundo sobre la democracia, el conocimiento experto y su propio oficio. Edición a cargo de Carlos Sotelo Enríquez.