Cuando la información oficial no llega, alguien ocupa su lugar. Esa es, en una frase, la conclusión de Fill the Void, el informe que el think tank británico Demos ha publicado hoy sobre los conflictos que sacudieron varias localidades inglesas en 2025 por el alojamiento de solicitantes de asilo en hoteles.
El verano pasado, la pequeña ciudad de Epping, al noreste de Londres, se convirtió en el epicentro de esas protestas. Durante semanas, cientos de personas se concentraron cada fin de semana ante el Bell Hotel, donde el Ministerio del Interior alojaba a solicitantes de asilo. La chispa fue la detención de uno de ellos, acusado de agredir sexualmente a una menor; el fuego, sin embargo, se alimentó de algo más difuso: la sensación de que nadie explicaba qué estaba pasando en el propio barrio.
El estudio de Demos no se pregunta si la política de asilo británica es acertada. Se pregunta por qué los vecinos sabían tan poco, de quién se fiaban y quién acabó contándoles la historia. Las respuestas interesan mucho más allá del Reino Unido, porque la combinación que describe —escasez de vivienda, llegada de personas migrantes, instituciones que callan y redes que hablan— se repite hoy en buena parte de Europa.
Un país que aloja el asilo en hoteles
Para entender el conflicto hay que entender una anomalía británica. Ante la acumulación de solicitudes pendientes y la falta de alojamiento estable, el Ministerio del Interior (Home Office) recurrió de forma masiva a hoteles contratados por empresas privadas. En el punto álgido, a finales de septiembre de 2023, había más de 56.000 solicitantes de asilo alojados en hoteles. A finales de junio de 2026 la cifra había bajado a unos 16.000, la mitad que un año antes, y el Gobierno se ha comprometido a acabar con esa práctica antes del final de la legislatura.
La decisión de qué hotel se usa y quién llega la toma Londres, no el ayuntamiento. Pero es el ayuntamiento el que recibe las quejas, y los vecinos ven el edificio cada día. Esa distancia entre quien decide y quien da la cara es una de las claves del informe.
Los hoteles se convirtieron, además, en un símbolo fácil. En un país con una grave escasez de vivienda asequible, la imagen de personas alojadas «en hoteles» y pagadas por el contribuyente alimentó una sensación de agravio, aunque los establecimientos fueran de dos o tres estrellas y las condiciones, a menudo, precarias.
El antecedente inmediato fue el verano de 2024. Tras el asesinato de tres niñas en Southport, un bulo sobre la identidad del autor desencadenó disturbios en varias ciudades, con ataques a hoteles de asilo. En 2025 la tensión volvió con las protestas de Epping, Altrincham (Gran Mánchester) y otras localidades. El Bell Hotel resistió los intentos judiciales del ayuntamiento para cerrarlo, en el Tribunal Superior, en apelación y ante el Supremo, y el Gobierno dejó de usarlo en 2026.
Tres lugares, tres maneras de no saber
El informe lo firman Flynn Devine y Hannah Perry, de Demos Digital, dentro de un programa que el centro llama «seguridad epistémica»: la capacidad de una sociedad para producir, distribuir y evaluar información fiable. Su concepto central es la cadena de suministro de la información local, el recorrido que hace un dato desde que se produce hasta que un vecino lo recibe, lo valora y actúa en consecuencia. Cuando un eslabón falla, aparece un vacío informativo, y ese vacío nunca queda vacío mucho tiempo.
Los investigadores eligieron tres zonas con tensiones en 2025 y perfiles distintos:
- Epping Forest (Essex): el foco nacional del conflicto, con protestas semanales ante el Bell Hotel y visitas de dirigentes políticos de primera línea.
- Gran Mánchester: protestas en Altrincham, Fallowfield y Oldham, con enfrentamientos entre grupos a favor y en contra de la inmigración. En octubre de 2025 se lanzaron fuegos artificiales contra un hotel.
- Dudley (West Midlands): un caso casi opuesto. Los vecinos apenas sabían que había un hotel de asilo en su municipio, y los manifestantes acabaron concentrándose ante otro establecimiento, que en realidad alojaba a personas sin hogar.
El trabajo combina métodos cualitativos y cuantitativos: 15 grupos de discusión con 131 vecinos, entrevistas en profundidad, 26 entrevistas con responsables locales y el análisis de más de 500.000 publicaciones en redes sociales, tanto de alcance nacional como local.
Lo que encontraron: el silencio institucional y quién lo ocupa
El primer hallazgo es una confusión de base. Muchos vecinos no distinguían entre solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes irregulares. Algunos ni siquiera sabían que la política era nacional y la gestionaba el Ministerio del Interior, de modo que culpaban al ayuntamiento de decisiones en las que este apenas tenía voz.
El segundo es el silencio de las instituciones locales. Según el informe, el Gobierno central ni siquiera comparte con los ayuntamientos la información operativa básica. Y los ayuntamientos, por su parte, callan: el de Epping Forest dedicó a la inmigración 47 de sus 2.918 mensajes en X entre 2024 y 2025; el de Dudley, 6 de 2.963. Los concejales explican que temen el acoso personal y «echar leña al fuego». Demos lo describe como un círculo vicioso: la desconfianza desanima a comunicar, y el silencio agrava la desconfianza.
El tercero es la debilidad de la prensa local. Epping Forest tiene un único periódico, apenas leído. Dudley depende de tres cabeceras de un mismo grupo y de un solo periodista financiado con fondos públicos. Gran Mánchester, con más medios, está algo mejor cubierta. La conclusión es incómoda: la desigualdad informativa reproduce la desigualdad económica entre territorios.
En ese hueco han crecido nuevos mediadores:
- Los grupos vecinales de Facebook. 112 de los 125 participantes encuestados los usan para informarse de lo que pasa en su localidad. Sus administradores deciden qué se publica y qué se borra, y cuando moderan con firmeza surgen grupos escindidos con reglas más laxas.
- Los influencers locales. En Epping, un presentador y tertuliano con cientos de miles de seguidores se convirtió en portavoz de facto de la protesta; sus partidarios lo ven como una voz auténtica, sus críticos como un mercader de la indignación. En Dudley, una página contra la llegada de pateras reúne más de 130.000 seguidores en Facebook.
- Los «auditores» de hoteles. Personas que retransmiten en directo desde los establecimientos y que generan confianza precisamente porque su contenido parece sin editar.
El resultado es un ecosistema muy desequilibrado. En las conversaciones analizadas, los mensajes contrarios a la inmigración superaban a los favorables en una proporción de 42 a 1 en Epping Forest y de 34 a 1 en Dudley. Circulaban bulos recurrentes, como que los hoteles eran de cuatro o cinco estrellas o que la delincuencia se había disparado, junto a teorías conspirativas como la del «gran reemplazo». Las figuras nacionales amplificaron el fenómeno: dirigentes políticos visitaron las protestas y los vídeos sobre las pateras moldearon la opinión de muchos vecinos.
Lo más revelador, quizá, es la actitud de la gente. Los vecinos usan las redes sociales sin fiarse de ellas, rara vez publican y echan de menos espacios seguros para hablar del asunto sin acabar enfrentados. Uno de los participantes de Epping lo resumía con sencillez: no sabía de quién fiarse.
Qué propone Demos
El informe no pide más control de contenidos ni campañas contra la desinformación. Su apuesta es otra: reconstruir la capacidad de comunicación local y tratarla como una infraestructura pública. Sus once recomendaciones se agrupan en cuatro frentes.
- Instituciones locales que hablen. Un fondo nacional para la comunicación de los ayuntamientos, empezando por los territorios con más tensión; formación obligatoria en comunicación para los concejales, y nuevas formas de implicar a los vecinos en asuntos de interés público.
- Información local en los planes de crisis. Que los ayuntamientos incorporen un mapa de quién informa a quién en su territorio, para saber a qué canales acudir cuando estalle un conflicto.
- Apoyo a los nuevos mediadores. Que la filantropía y la sociedad civil ayuden a los administradores de grupos vecinales, que hoy ejercen de editores sin formación ni respaldo.
- Financiación del ecosistema. Ampliar el fondo público para la prensa local y blindar su independencia, crear un instrumento para financiar espacios digitales de interés público y desarrollar indicadores de «salud epistémica». Para pagarlo, propone duplicar el impuesto a los servicios digitales, del 2 % al 4 %, y extenderlo a la inteligencia artificial.
Lo que Europa puede aprender
El caso británico tiene rasgos propios, como el uso de hoteles o la centralización de las decisiones en Londres. Pero el patrón de fondo es europeo. La Comisión presentó en diciembre de 2025 el primer Plan Europeo de Vivienda Asequible, tras una década en la que el precio de la vivienda ha subido más de un 60 % y los alquileres, más de un 20 %. En junio de 2026 empezó a aplicarse el Pacto Europeo de Migración y Asilo, que obliga a los Veintisiete a seguir reglas comunes también en las condiciones de acogida. Escasez de vivienda y llegada de personas migrantes coinciden, por tanto, en el mismo momento político y, a menudo, en los mismos barrios.
Los episodios recientes muestran que el mecanismo descrito por Demos no es exclusivo del Reino Unido. En julio de 2025, tras la agresión a un vecino de Torre Pacheco (Murcia), circularon durante días vídeos falsos, un comunicado municipal inventado y listas de supuestos agresores, antes de varias noches de disturbios. En octubre de ese año, en Dublín, más de mil personas se enfrentaron a la policía ante el hotel de Citywest, que aloja a solicitantes de protección internacional. En ambos casos, como en Epping, un delito real o supuesto sirvió de chispa y el vacío informativo hizo el resto.
De la investigación de Demos se desprenden cinco lecciones aplicables al debate europeo sobre vivienda y migración.
1. El silencio también comunica. Las administraciones suelen callar sobre la acogida por miedo a avivar el conflicto. El informe muestra que ese silencio no calma nada: deja el terreno libre a quien tenga una historia que contar. Explicar con antelación qué centro se abre, cuántas personas llegarán, quién paga y quién decide no garantiza la aceptación, pero evita que la primera versión la escriba el rumor.
2. Quien decide debe informar a quien da la cara. En casi toda Europa, la acogida la decide el Estado y la sufren o la gestionan los municipios. Si los ayuntamientos no reciben información operativa, no pueden explicarla. La aplicación del Pacto europeo es una buena ocasión para fijar protocolos de información entre administraciones, igual que existen para las emergencias.
3. Vivienda y asilo no son el mismo problema, pero se viven juntos. La imagen de «hoteles para migrantes» funciona porque toca una herida real: la falta de vivienda asequible. Negarla o tachar de racista cualquier inquietud reforzaría el agravio. Separar los datos —quién paga, en qué condiciones, durante cuánto tiempo— y atender a la vez la escasez general de vivienda es más eficaz que cualquier campaña.
4. La información local es una infraestructura. El declive de la prensa de proximidad no es solo un problema del sector periodístico. Donde no hay medios locales, la conversación se traslada a grupos de WhatsApp, Telegram o Facebook, sin verificación ni responsabilidad. Las políticas de vivienda y de integración deberían incluir, como hace Demos, un capítulo dedicado a quién informa en cada territorio.
5. Los nuevos mediadores son interlocutores, no solo un problema. Administradores de grupos vecinales, asociaciones de barrio o creadores de contenido locales ya ejercen de editores. Formarlos, darles acceso a información oficial y reconocer su papel puede ser más útil que combatirlos.
Nada de esto resuelve la falta de vivienda ni el reparto de responsabilidades en el asilo, dos debates que se dirimen en otros terrenos. Pero el informe de Demos recuerda algo que a menudo se olvida: las decisiones públicas no llegan solas a la calle. Alguien tiene que contarlas. Si no lo hacen las instituciones, lo hará otro, y no siempre con la intención de que la convivencia mejore.
Fuentes
- Demos, Fill the Void (página del informe) y informe completo en PDF, 2 de noviembre de 2026.
- ITV News, cifras de solicitantes de asilo alojados en hoteles, 27 de agosto de 2026.
- Maldita.es, bulos y contexto sobre Torre Pacheco, julio de 2025.
- Arab News, enfrentamientos ante el hotel de Citywest, Dublín, octubre de 2025.
- Euronews, entrada en aplicación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, junio de 2026.
- ERRIN, Plan Europeo de Vivienda Asequible, diciembre de 2025.